lunes 9 de febrero de 2026 - 19h
Presentación del libro "Que es mi Dios la libertad"
PRESENTACIÓN DEL LIBRO
QUE ES MI DIOS LA LIBERTAD
El próximo lunes 9 de febrero, a las 19H.00', en el Salón de Actos de la Escuela de Comercio (Cl Francisco Tomás y Valiente, 1), organizada por el Ateneo Jovellanos, la Sociedad Cultural Gijonesa, la Sociedad Cultural Gesto y el Ateneo Obrero de Gijón, tendrá lugar la presentación del libro Que es mi dios la libertad, de José de Espronceda y editado por Impronta Editorial.
La presentación se desarrollará a modo de conversación entre José Luis Argüelles (poeta y periodista, responsable del prólogo y la selección) y Carlos González Espina. En el transcurso de la misma se proyectarán imágenes relativas a la vida, el arte y el tiempo de Espronceda, y se escucharán audios con versiones musicales de sus textos. Eladio de Pablo se encargará de realizar la lectura de una muestra de los poemas.
Todo ello con el objetivo de mostrar la vigencia del ideario y de la obra del autor de «Canción del pirata» y de acercarlo a los lectores y a la sensibilidad de nuestro tiempo.
Figura fundamental del romanticismo español, José de Espronceda representa para la poesía de su tiempo lo que Larra para la prosa. Por importancia como conquista verbal y ruptura con los modelos expresivos anteriores, lo que más nos interesa hoy del poeta son El estudiante de Salamanca y El diablo mundo, junto con un puñado de memorables poemas que revolucionaron el lenguaje lírico. Un conjunto que basta para asegurarle un lugar en el canon de la mejor literatura española de todos los tiempos. Isaiah Berlin señaló que el Romanticismo supuso el cambio de más envergadura en la conciencia occidental durante los siglos XIX y XX: «Mi tesis es que el movimiento romántico ha sido una transformación tan radical, de tal calibre, que nada ha sido igual después de este». Para Baudelaire, el romanticismo fue «una manera de sentir». Sus conmociones y sacudidas sociales, filosóficas o artísticas son aún sustancia del mundo actual. Dentro del romanticismo español, Espronceda encarnó el gesto rebelde, revolucionario, contra una realidad injusta que detestaba. En este sentido, hay una coherencia entre su vida política y lo mejor de su poesía. Con esta escritura se aleja de las corrientes historicistas para abrir vías a la lírica de su época mediante diversas aportaciones métricas y rítmicas o con la fuerza expresiva de la inconfundible voz que sostiene sus mejores textos.
José de Espronceda (1808-1842) nació en Almendralejo, en plena invasión napoleónica, en el seno de una familia de tradición militar. Desde niño ya mostró un carácter rebelde e idealista que marcaría su vida y su obra. Estudió en el Colegio de San Mateo en Madrid, de ambiente liberal, dirigido por Alberto Lista, donde recibió una educación moderna, crítica y laica y absorbiendo las influencias literarias de Meléndez Valdés, Jovellanos o la poesía prerromántica inglesa y alemana. Se fragua por entonces el joven Espronceda de espíritu exaltado, inclinación hacia las letras y fuerte sensibilidad política, que vivió con pasión el fervor revolucionario del Trienio Liberal (1820-1823). Allí, junto con otros compañeros, fundó la sociedad secreta Los Numantinos, cuyo propósito era oponerse al absolutismo de Fernando VII. Ello le costó el arresto y una reclusión en Guadalajara. Tras su liberación, siguió sometido a una estrecha vigilancia política que le empujó a salir de España e iniciar un periodo de exilio por Europa, donde asimilará muchas de las ideas del Romanticismo. Entre 1827 y 1833 vivió en Portugal, Francia e Inglaterra. En estos años entró en contacto con movimientos liberales europeos y se familiarizó con la literatura romántica inglesa: Byron, Shelley y Walter Scott. En Lisboa y Londres conoció a Teresa Mancha, con quien iniciaría una relación apasionada y conflictiva que marcaría gran parte de su obra. Tras la muerte de Fernando VII en 1833, Espronceda pudo regresar a España e integrarse con entusiasmo en la vida política del país. Ejerció como periodista y llegó a ser diputado en las Cortes por el Partido Progresista. Espronceda murió en Madrid el 23 de mayo de 1842, a los 34 años, víctima de una infección de garganta.